Mi primera experiencia buceando en Galápagos

Mi primera experiencia buceando en Galápagos

Mi primera experiencia buceando en Galápagos

¿Mi experiencia? Para los amantes de la aventura; una pequeña descripción inicial, me caracterizo por ser alguien que busca adrenalina.

He coronado cumbres espectaculares de la hermosa cordillera ecuatoriana. Mis montañas favoritas: el Cotopaxi (5897 msnm) y el Chimborazo (6268 msnm) la más alta de mundo medida desde el centro de la tierra. Realizo Cross Country lo que me da la ventaja de conocer paisajes que llenan el alma a diferentes velocidades mientras practico este deporte. Hago bici de ruta que me permite alcanzar distancias y conocer parajes distantes, y al ser chica “IronMan”, creí que cumplir uno de mis sueños como lo es bucear sería cosa fácil.

“¡Vámonos para el mundo bajo el agua!” dijeron, y al ser Bióloga Marina frustrada, una corriente erizó mi piel con tal emoción que me probé rápidamente los equipos para bucear y traté atentamente de entender todos los consejos y señales que daba mi instructor para no morir en el intento. Dije ¡vámonos!, con conocimiento en aguas abiertas, pensé esto es lo mío jajaja

Una vez en el yate y con los expertos a mi lado, mi mente empezó a pensar ¿y ahora? ¿cómo eran las señales? ¿para donde tengo que girar la manilla para poner aire en el chaleco y a qué lado para quitarle?, ¿y si se me tapan los oídos, cómo tengo que soplar?, ¿y si se me tapan y no soplo y me voy a profundidad? o no ¡voy a morir! Y mi querido instructor interrumpe mis pensamientos y dice “lista”, sentarse en el filo, poner una mano detrás de la cabeza para no golpearse, la otra sujetando la máscara y lanzarse de espalda cuando cuente tres. No se imaginan mi cara, alado, estaba mi jefa quien se reía de la situación, pero gracias a su compañía sentí confort. ¿Y ahora? … No no no, fueron mis palabras cuando el instructor me pregunto si estaba lista, a lo que me contestó “tranquila que yo voy a llevarte de la mano”.

Bueno, ¡al agua se ha dicho! ¡Que susto! Hiperventilación, una voz interna que me decía que respire tranquila, el instructor diciéndome que él va a hacer todo, que respire con calma y empezamos a descender.

Galápagos, al ser uno de los 10 mejores destinos para diving en el mundo, se podrán imaginar cuan maravillada quede al empezar a divisar criaturas marinas juguetonas, formaciones rocosas, corales, acantilados, 

etc. La alegría y la emoción fueron ganando terreno al ver como un juguetón lobo de mar hizo brincar a una mantarraya al tomarla por su cola, y entre susto y disgusto realizaban piruetas encantando a todos quienes tuvimos la suerte de estar ahí ese momento. Bancos depeces de diferentes colores, formas y tamaños, tortugas marinas que cargan en sus caparazones un sin número de micro vidas, empecé a disfrutar de este mundo poco conocido y a su vez tan frágil, el cual nos invita a protegerlo y cuidarlo. De repente ya era tiempo de empezar nuestro ascenso, volver a la superficie donde ya sin ninguna duda sabía que esta no sería la última vez que bucearía en este maravilloso lugar.

Los colores del atardecer engalanaban los paisajes, con el alma llena y corazón agradecido retornamos a la Isla Santa Cruz donde inició mi aventura.

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