Semana Santa

Ecuador es un país diverso en cuyas raíces existe una gran tradición religiosa. Existe una fusión entre las tradiciones de las civilizaciones antiguas de Ecuador y las tradiciones que la colonización trajo a este país. En cada ciudad y pueblo se puede apreciar esta gran influencia de la religión católica en sus costumbres, arquitectura y creencias.

Una de las celebraciones más famosas a nivel ecuatoriano y mundial es la Semana Santa, en especial en el Distrito Metropolitano de Quito donde se puede presenciar la devoción de los seguidores de la religión católica en diferentes celebraciones y actos. Uno de esto es la famosa Procesión de Jesús del Gran Poder del Viernes Santo donde miles de devotos salen desde la Iglesia San Francisco en una ruta por las calles del Centro Histórico de la ciudad. Quienes participan son hombres y mujeres vestidos de cucuruchos con sus trajes negros y púrpuras con largas túnicas que son penitentes, también participan las llamadas “Verónicas” que son grupos de mujeres que usan velos de encajes y representan a las mujeres que acompañaron a Jesús mientras llevaba la cruz.

Alrededor de 250.000 mil personas participan en esta procesión, estar ahí es un espectáculo único al presenciar la fe con que cada uno siente y lo demuestra mediante caminar por las calles del Centro Histórico sin importar el fuerte sol o si el cielo decide refrescarlos con la lluvia. Niños, adultos, madres, todos participan mientras desde los balcones algunos curiosos y espectadores observan como las calles se visten de morado, negro y café.

Otro de los eventos simbólicos de esta celebración es el Arrastre de Caudas que se lleva a cabo en la Catedral Metropolitana de Quito el miércoles Santo desde el siglo XVI. Este representa a un antiguo funeral romano donde los religiosos penitentes parten del Altar Mayor y recorren el templo acompañados de dos acólitos que llevan cirios encendidos. El Arzobispo porta el Santísimo, una joya de oro y piedras preciosas que lleva incrustados fragmentos de la Verdadera Cruz y el madero donde Jesucristo padeció su pasión, todo esto junto a ocho canónigos que visten de negro con tres prendas: la sotana, una capa pequeña y la capucha de la cual se desprende la cauda, una tela negra que cae por sus espaldas y se arrastra por el suelo. Existe la creencia de que si alguien es tocado por esta prenda la muerte le llegará en un año, con cuidado todos se apartan, por si acaso esto vaya a ser cierto… El Arzobispo lleva una vestimenta dorada, púrpura y blanca adornada con bordados en hilos de oro y plata. Quito, es la única ciudad latinoamericana en la cual se sigue llevando a cabo el Arrastre de Caudas.

En las parroquias del distrito Metropolitano de Quito aún mantienen también tradiciones de Semana Santa aún. En Alangasí por ejemplo, el sábado siguiente al Viernes Santo por más de 150 años se celebra la Bendición del Fuego y Diablada donde un grupo de más de 20 diablos vestidos con cachos, capas, caretas y una serie de detalles que apelan al mal irrumpen en este poblado y ocupan la iglesia mientras se celebra misa a las 18h00 distrayendo a los oyentes, jugándoles bromas y asustando a todos en representación del mal que rodeo a Jesús durante su crucifixión. Atentos a la misa, los oyentes tratan de evitar a los diablos, algunos sienten como por atrás un diablo los asusta y tratan de contenerse para no gritar, otros tratan de rezar mientras un diablo los mira fijamente sin poder contener algunas risas. Al final de la misa el cura de la parroquia dice una aclamación por la resurrección de Jesús “Gloria, gloria, gloria” y en la plaza central se prende una chamiza que representa el infierno, al oír estas palabras los diablos salen despavoridos hacia el fuego representado que el bien triunfó sobre el mal.

Estos “diablos” son miembros de familias católicas que por varias generaciones han participado en esta celebración seleccionado para ser parte de este grupo selecto.

No podemos olvidarnos de la famosa “fanesca”, un plato elaborado durante la Semana Santa con una variedad de granos tiernos como frijoles, habas, chochos, choclos y alverjas acompañado de trozos de pescado, fritos de masa, plátano frito, rebanadas de huevo endurado, perejil picado y en ciertas ocasiones ajíes floreados. Se originó en la época prehispánica en la celebración del Mushuc Nina o día del Fuego Nuevo con motivo del Equinoccio en el mes de marzo y simboliza el inicio de un nuevo ciclo de vida del nuevo año. Un delicioso plato que podrás encontrar en todo Ecuador.

Visitar Quito durante estas fechas muestra una ciudad llena de tradiciones únicas y permite a su visitante ser parte de celebraciones llenas de colores, emociones y sabores.

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